EnseƱanzas y conversaciones
- Eliezer Shemtov
- 23 feb 2025
- 4 Min. de lectura

Pekudei
Hoy exploraremos algo que Rashi noĀ dice y dado que Rashi aborda cada pregunta que surge del texto, parecerĆa que deberĆa haberlo comentado. Del hecho que Rashi lo ignora podemos llegar a una de dos conclusiones: 1) la respuesta a la pregunta puede hallarse en el texto mismo; 2) Rashi confĆa en que se entienda la explicación basada en algo que ya explicó anteriormente.Ā
La pregunta āignoradaā es:
ĀæPor quĆ© en nuestra parashĆ”, Pekudei [1], se relata extensamente cómo el pueblo judĆo cumplió todo lo que Di-s les habĆa ordenado en cuanto a la construcción del MishkĆ”n, Santuario. ĀæNo hubiese alcanzado con decir al finalizar todos los pormenores de la orden Divina detallados en las parashiot TerumĆ”, TetzavĆ©, Ki TisĆ” y Vaiakhel,Ā āel pueblo hizo todo tal como Di-s le ordenó a MoshĆ©ā? Parece haber mucha redundancia en el texto.
Esta pregunta se asevera aĆŗn mĆ”s dado que Rashi, al principio de Parshat VaiakhelĀ [2] dice āya expliquĆ© la donación del MIshkĆ”nĀ y su trabajo donde fue ordenadoā. De esto se desprende que no hay nada nuevo en la repetición. Surge la pregunta, entonces: si Rashi no ve necesidad de repetir su comentario, Āæpor quĆ© la TorĆ” sĆ lo hace? Esta pregunta es muy obvia y se supone que Rashi debĆa abordarla, especialmente cuando vemos anteriormente que Rashi explica por quĆ© la TorĆ” repite tres veces la prohibición de āno cocinar el cabrito en la leche de su madreā. Si una repetición de cinco palabras amerita que Rashi la justifique, Āæno lo amerita la repetición de mĆ”s de una parashĆ” entera?Ā
La explicación muy obvia es:
El MishkĆ”nĀ y todos sus utensilios estĆ”n entre las cosas mĆ”s valiosas en el judaĆsmo ya que fue por medio de ellos que la presencia de Di-s se encontraba entre el pueblo judĆo. AdemĆ”s fue el testimonio del hecho que Di-s perdonó al pueblo judĆo luego de su caĆda con el Becerro de Oro.Ā
Es debido a esa valoración sobresaliente tanto de parte de Di-s como de parte del pueblo judĆo que se repiten los detalles una y otra vez.
No es necesario que Rashi explique esto aquĆ; ya lo explicó en parshat JaiĆ© SarÔ [3] cuando la TorĆ” repite los detalles de la historia de Eliezer, siervo de Avraham: āDijo RabĆ Aja: es preferible ante Di-s las conversaciones de los sirvientes de los patriarcas que las leyes de los hijos ya que la historia de Eliezer estĆ” repetida en la TorĆ” mientras que muchas leyes importantes fueron transmitidas solo indirectamente.ā O sea, de lo que Rashi ya explicó entendemos que la repetición aquĆ es por el cariƱo especial de la temĆ”tica.
Cabe preguntarse:
De la explicación de Rashi en JaiĆ© SarÔ parecerĆa desprenderse todo lo contrario, que la parte de la TorĆ” que habla de temas relacionados con los hijos, Ā”no amerita repeticiones! ĀæPor quĆ© entonces estĆ”n los temas del MishkĆ”nĀ repetidos?
La explicación:
El Ć©nfasis de RabĆ Aja no estĆ” en diferenciar entre lo relacionado a los sirvientes de los patriarcas y a los hijos; el Ć©nfasis estĆ” en la diferencia entre āconversaciónā y āTorĆ”ā.Ā
La diferencia simple entre ellas: TorĆ” se refiere a enseƱanzas, órdenes y leyes que Di-s indicó quĆ© y cómo hacer. āConversaciónā quiere decir un relato que describe una situación o un acontecimiento, tal como ocurrió en el caso de Eliezer. Lo que RabĆ Aja estĆ” diciendo es que una āconversaciónā, inclusive de un siervo, tiene una ventaja sobre leyes, aunque estĆ©n vinculadas con los hijos.
Esto explica nuestro caso. Dado el cariƱo e importancia del MishkĆ”n y sus utensilios, la TorĆ” cuenta con lujo de detalles y vuelve a repetirlos en cada uno de los diferentes pasos: mandato, transmisión al pueblo, ejecución.Ā
RabĆ Aja
SegĆŗn esto podemos entender que la razón por la que Rashi cita que quien dijo que ālas conversaciones de los siervos de los patriarcas son preferibles a las leyes de los hijosā fue RabĆ Aja es para fundamentar la idea de que el Ć©nfasis aquĆ no estĆ” en la diferencia entre āsiervosā e āhijosā, sino en āconversacionesā y āleyesā:
Hay una discusión en el TalmudĀ [4] referente al significado de las palabras ā[y las (palabras de TorĆ”) enseƱarĆ”s a tus hijos] y hablarĆ”s de ellasā que decimos en el ShemĆ” Israel. āāDe ellasā, y no de la TefilĆ”, āde ellasā tienes permiso de hablar y no de otras cosas. RabĆ Aja dice: āy hablarĆ”s de ellasā, hazlas fijas y no las hagas provisoriasā.
Del hecho de que RabĆ Aja no excluye el hablar de otras cosas, se entiende que hay āotras cosasā de las cuales se estĆ” permitido hablar. Obviamente no se trata de conversaciones banales, que estĆ”n prohibidas, sino de conversaciones cuyo contenido es positivo y aporta al crecimiento espiritual; simplemente no son leyes. Es por eso que no deben ocupar el lugar central en las conversaciones como lo deben hacer las conversaciones sobre leyes y obligaciones concretas.Ā
Una perspectiva mĆstica
En las dos parashiot en las cuales se vuelven a repetir todos los detalles del MishkĆ”n y sus utensilios, hay dos puntos generales: 1) la generosidad de los judĆos quienes trajeron con abundancia y celeridad todos los materiales necesarios para la construcción del MishkĆ”n; 2) que los āinteligentes de corazónā cumplieron la orden de Di-s tal como Di-s le habĆa ordenado a MoisĆ©s.
MĆ”s especĆficamente, vemos la fusión de ambos componentes: 1)Ā dentro de la generosidad de las donaciones se vio reflejado el cumplimiento de la orden Divina y 2) dentro del trabajo de ejecución de los āinteligentes de corazónā se percibió tambiĆ©n la iniciativa personal y voluntarismo.
Esto capta la dinÔmica que debe haber en nuestro relacionamiento con Di-s: dentro de la disciplina debe haber inspiración y dentro de la inspiración debe haber disciplina que refleja que se trata de una orden Divina.
SĆntesis de Likutei Sijot Vol. 16, pĆ”gs. 458-464
āāāāāāāāāāāāāāāāāāāāā
Ćxodo 38:21-40:38
Ćxodo 35:5
GƩnesis 24:42
Ioma 19b



