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El matrimonio y la conversión en el judaísmo

Actualizado: 20 jun 2020

**Un enfoque contemporƔneo.**


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Uno de los temas mÔs preocupantes y poco entendidos en la vida judía moderna es el de los matrimonios "mixtos". AdemÔs de la falta de información objetiva al respecto, es un tema muy complejo emocionalmente.


Por un lado, los padres sienten que cuando un hijo se casa con una persona no judía, estÔ rompiendo la perpetuación de la cadena judía milenaria y no lo quieren permitir. Por el otro lado, hay una incomodidad de manifestar abiertamente la oposición al matrimonio mixto, ya que tiene implicancias racistas. ¿Por qué descartar a una persona como pareja solamente por el hecho de que no haya nacido de vientre judío? Parece ser una actitud discriminatoria.


Para empezar a analizar el tema hay que subdividirlo en tres partes:


  1. ¿En qué se basa la oposición al matrimonio mixto? 

  2. ¿Cómo se puede aceptar dicha oposición sin contradecir el instinto natural que el judío tiene de luchar en contra de la discriminación, especialmente luego de todo lo que hemos sufrido en carne propia como pueblo, a raíz de la discriminación?

  3. ¿Qué argumento se le puede dar al novio o novia no judíos, o a sus padres, para explicar el motivo por el cual uno no quiere considerar la posibilidad de matrimonio con el o ella?


Las Bases


La fuente primaria en la cual se basa la prohibición para que el judío se case con alguien que no lo es estÔ en el Pentateuco (Deut. 7:3): "No te cases con ellos (los gentiles, de los cuales hace mención en los versículos anteriores), no des a tu hija al hijo de él, y no tomes la hija de él para tu hijo".


El motivo por dicha prohibición sigue en el siguiente versículo: "Porque él va a desviar a tu hijo de Mi y servirÔn a dioses ajenos..."


Nuestros sabios seƱalan en el Talmud (Ievamot 23a) y el comentarista Rashi lo trae en su comentario sobre el versĆ­culo citado, que la anomalĆ­a en el sintaxis de dicho versĆ­culo, "el (en lugar de decir ā€˜ella’) va a desviar a tu hijo", encierra dos detalles: 1) En el caso de que tu hija se case con el hijo de ellos, el "hijo de ellos" (o sea el esposo de tu hija) va a terminar alejando a tus hijos (o sea, nietos) del camino de la TorĆ”, y 2) En el caso de que tu hijo se case con la "hija de ellos", ya los nietos que nazcan de ellos no estĆ”n considerados como tus hijos, sino como hijos de ella, o sea ya no son judĆ­os.


Queda claro entonces, que aquí no se trata de una discriminación racial que nace del rechazo subjetivo y personal que el judío tenga para con el gentil. Se trata de una orden Divina objetiva que viene acompañada de una explicación. Si tu hijo se casa con una mujer no judía, los hijos de ella ya no serÔn considerados tus hijos. Ya no serÔn judíos. En el caso que tu hija se case con un hombre no judío, es de suponer que los nietos se desviarÔn muy lejos del camino del judaísmo aunque sigan siendo judíos.


Hay que aclarar un punto mÔs. No solo que estÔ prohibido para el judío casarse con una persona que no lo es, sino que es imposible que se case. Es físicamente posible que haya convivencia y puede haber, incluso, procreación, pero no existe matrimonio.


Las leyes de la TorƔ fueron entregadas por el mismo Creador del universo y son tan (o mƔs) objetivas como las leyes de la Naturaleza. Tal como uno no puede alterar la ley de Gravedad, por ejemplo, del mismo modo no puede alterar las leyes de la TorƔ.


Las leyes de la TorƔ no estƔn sujetas a las preferencias humanas. El estudio de la TorƔ no tiene como objetivo inventar leyes de la vida, sino descubrir la voluntad y los objetivos Divinos que llevaron a que se creara toda la existencia.


¿Qué es el Matrimonio?


Si nos ponemos a analizarlo, resulta bastante desafiante tratar de explicar cuÔl es la función y razón de ser del matrimonio en general, ya que si dos personas se quieren, ¿por qué no vivir juntos?. El día en que no quieran compartir mÔs sus vidas, cada uno puede irse por su lado! Aún en el caso que se casen, el día que no quieran vivir mÔs en pareja, pueden recurrir a la opción del divorcio para anular el matrimonio. Así que ¿cuÔl es la función de casarse?


Generalmente la gente contesta que es nada mÔs que un formalismo, una norma de la sociedad para "legalizar" la relación de la pareja. Pero si lo analizamos un poco mÔs, decir que el matrimonio es nada mÔs que una norma social, implica que no tiene un sentido verdadero. Es arbitrario. Entonces, si a uno no le importa la autoridad y/o el estigma social, ¿estÔ bien que viva en pareja y que tengan hijos sin casarse?


Si llegamos hasta el fondo del asunto, creo que no queda otra alternativa que la que entiende a la institución del matrimonio como una idea Divina. El concepto de casarse tiene su origen en la Biblia. Y aunque hayan muchas sociedades que no basen sus leyes en la TorÔ, y aún así tienen asumidos el concepto del matrimonio, no quita el hecho que el verdadero origen sea Divino.


Algo parecido ocurre con la semana de siete días. ¿De dónde viene la semana de siete días? ¿Por qué es que una semana se compone de siete días y no de diez, ocho o seis? El ciclo semanal de siete días nace con los siete días de la Creación. Para el que acepta la TorÔ, el ciclo semanal tiene un sentido espiritual profundo. Para el que no cree en la TorÔ, la semana de siete días no tiene sentido alguno. Lo mismo ocurre en cuanto al matrimonio.


Para el que no cree en la TorÔ, el concepto del matrimonio no tiene mucho sentido y razón de ser; es simplemente un trÔmite para registrar formalmente a la pareja para que los hijos del padre lo puedan heredar. Para el que cree en la TorÔ, el concepto de matrimonio tiene una importancia y significado mucho mÔs profundos y sustanciales. Veamos porque.


Las fuentes talmúdicas y cabalísticas enseñan que el matrimonio no es meramente la unión entre dos individuos totalmente independientes entre sí, sino que es una reunión entre dos mitades de una y la misma unidad. La pareja comparte la misma alma que, al nacer, se divide en dos mitades y sigue desarrollÔndose cada parte por su lado. Al casarse, vuelven a reunirse y completarse. Se trata de una unión no sólo a nivel físico, emocional y/o intelectual, sino de una unión a nivel esencial.


Hay almas que son compatibles y almas que no lo son. AdemÔs del caso del matrimonio mixto, entre judío y gentil, la TorÔ enumera una cantidad de uniones que no son consideradas vÔlidas para matrimonio, por ejemplo el "casamiento" entre hermanos biológicos o entre un hombre con una mujer casada (el incesto y el adulterio). No se trata meramente de prohibiciones violables, sino de hechos inalterables. En estos casos no rige el matrimonio, aunque sea físicamente posible cohabitar y procrear.


Así, que, es muy fÔcil explicarle a una persona no judía por qué es que uno no puede casarse con ella. No se trata de un defecto que tiene. Se trata, nada mas ni nada menos, de una concepción de matrimonio delineada en la Biblia a la cual uno se siente obligado a suscribir.


Un caso hipotético: ¿qué pasaría si un chico y una chica (ambos judíos o no judíos) deciden casarse y estÔn profundamente enamorados y media hora antes de casarse se enteran que por esas casualidades son hermanos biológicos? ¿Se casarían?. Obviamente que no, y el hecho que no pueden casarse no implicaría un menosprecio o que el amor profesado era falso. El amor es un factor importante en una relación de pareja, pero no es el único factor.


Cuando un joven judĆ­o encuentra compatibilidad con una persona que no lo es y quiere formar su familia con esa persona, Āæpor quĆ© rechazar a una persona con tanta compatibilidad y ā€˜quĆ­mica’?


Muy a menudo lo que sucede es que dicha compatibilidad es posible solamente en el caso que ninguno de los dos manifieste el potencial esencial que los distingue. Mientras al judío no le importe su judaísmo y al no judío no le importe su fe, marcha todo bien. ¿imagine qué pasaría el día que alguno de los dos se despierta y decide dar importancia a su identidad mÔs profunda y esencial? Ahí aparece, de repente, la incompatibilidad. En otras palabras: la relación de pareja entre judío y no judío puede funcionar siempre y cuando los integrantes "no existen" plenamente. En el momento en que cualquiera de los dos se "despierta", la relación no tiene mÔs sentido y desaparece.


Conozco unos cuantos casos de parejas mixtas que estaban muy enamorados hasta el momento en el cual nacieron los hijos. Ahí. De repente, empezaron las discusiones muy fuertes en cuanto a su educación, por mÔs que hasta el momento ambos habían resuelto el tema teóricamente. La madre judía quiere circuncidar al hijo, por ejemplo, mientras que el padre no-judío se niega a que su hijo sea diferente a él, etc. De golpe, salta al primer plano la incompatibilidad, pero ya es bastante tarde -- hay un hijo de por medio al cual cada uno de los padres y los abuelos quiere llevar a su redil...


Claro estƔ que se puede traer tambiƩn ejemplos de parejas judƭas que viven con muchos conflictos, pero antes que nada hay que examinar si su vida se lleva realmente de acuerdo a las normas delineadas en la TorƔ; si viven como judƭos. De todas maneras, por lo menos la pareja judƭa tiene siempre el potencial de lograrlo.


ĀæQuĆ© pasa en el caso de un judĆ­o no-practicante o ā€˜ateo’? ĀæSigue habiendo esa incompatibilidad? Si uno no practica el judaĆ­smo en su vida cotidiana Āæpor quĆ© darle importancia justamente en el momento de elegir la pareja?


Para entender esto, hace falta definir un concepto bĆ”sico: ĀæQuĆ© es el ser judĆ­o? ĀæQuĆ© es lo que distingue al judĆ­o de quien no lo es? Aclaro que no estoy preguntando ĀæquiĆ©n es judĆ­o? sino ĀæquĆ© es? ya que la respuesta a la pregunta de ĀæquiĆ©n es? es ā€˜el que nace del vientre de una mujer judĆ­a o se haya convertido en judĆ­o de acuerdo a las normas estipuladas en la TorÔ’, pero no responde a la pregunta de ĀæquĆ© es?


He planteado esta pregunta a muchos grupos e individuos. Generalmente me contestan que ser judĆ­o significa "sentirse parte del pueblo judĆ­o", pero esa respuesta sirve solamente para trasladar la pregunta, ya que ĀæquĆ© es, entonces, el pueblo judĆ­o? ĀæUn pueblo compuesto de individuos que no tienen otra definición mĆ”s allĆ” de pertenencia a un pueblo que no tiene definición? Es como decir que la definición de ā€˜Ć”rbol’ es ā€˜integrante de un bosque’. El razonamiento es al revĆ©s. Una vez que sĆ© lo que es un Ć”rbol puedo definir que un bosque es ā€˜un conjunto de Ć”rboles’, pero, Ā”no puedo definir ā€˜Ć”rbol’, diciendo simplemente que es ā€˜parte de un bosque’!


Tampoco es vÔlido definir al judío como uno que cumple las Mitzvot, porque también allí el razonamiento es a la inversa: se tiene la obligación de cumplir con las Mitzvot debido a que se es judío, y no se es judío porque se cumple con las Mitzvot. ”Téngase presente que un niño recién nacido es judío aunque no haya cumplido con ninguna MitzvÔ y no tenga fe consciente alguna!


¿Qué es, entonces, un judío?


Luego de años de estudiar el tema y una cantidad sinfín de conversaciones con judíos de todo nivel de prÔctica religiosa y orientación filosófica, creo que la definición mÔs contundente es que lo que distingue al judío es la NeshamÔ (alma) que posee. El alma del judío es diferente al alma del no judío. Tienen potenciales, características y necesidades diferentes. Cada judío tiene la misma esencia que cualquier otro, la cual hereda de su madre. Es el común denominador que relaciona al judío ruso con el sirio, yemenita, canadiense o marroquí a pesar de que no hablen el mismo idioma y tengan idiosincrasias diferentes. La única diferencia entre un judío y otro es simplemente el grado de manifestación de esa esencia que logra expresar. En algunos, dicha esencia se manifiesta en cada momento, en otros se la ve una vez al año y en otros, puede llegar a expresarse una sola vez en la vida.


Tengo claro que dicha definición puede chocar con muchos que quieren pasarse desapercibidos como ā€˜ciudadanos del mundo’. No quieren ser demasiado ā€˜diferentes’.

De hecho, decir que el judío tiene un alma con características especiales no va en contra de la aspiración de ser un ser "universal", ya que para poder realmente ser un ser "universal" hace falta cumplir debidamente con la función específica que uno tiene dentro de la realidad universal. Ser un ser "universal" no implica negar el rol particular que uno tiene, sino insertarse en la sociedad con una identidad y objetivo bien definidos.


¿CuÔl es la característica especial de la NeshamÔ?


Rabí Schneur Zalman de Liadí, fundador del Movimiento Jabad, lo define de la siguiente manera: " Un judío no quiere ni puede apartarse de D-os". Puede ser que el judío no esté consciente que por medio de una acción u otra esté afectando su relación con D-os, pero al estar consciente de las consecuencias de sus acciones, no quisiera perjudicar dicha relación.

Cada judĆ­o tiene una "lĆ­nea roja" la cual no estĆ” dispuesto a pasar aunque tenga que pagar por ello con su vida.


Muchos judĆ­os lo son muy a pesar suyo. Pasan su vida negando su condición de judĆ­o, pero en algĆŗn momento inesperado, cuando sus defensas estĆ”n bajas, y estĆ”n distraĆ­dos, salta y dice ā€˜presente’. Muchos judĆ­os invierten tiempo, energĆ­a y recursos para negar su condición de ā€˜diferente’. De hecho, esta conducta es una prueba mĆ”s de su condición de judĆ­o inalterable, ya que si asĆ­ no lo fuera, Āæpor quĆ© les importa tanto negarlo?


En realidad el problema no empieza cuando un chico judío se casa con una chica no judía. El problema radica en que ha sido privado de una educación y formación judías a tal punto que ya ni se da cuenta de lo que es ser judío y de la incompatibilidad bÔsica y esencial que existe entre él y su novia no judía.


Para muchos, la oposición al matrimonio mixto parece ser una actitud elitista, incluso racista. ¿Por qué negarle a un hijo casarse con una chica sólo por el hecho que no sea judía? ¿Qué diferencias prÔcticas hay entre el comportamiento del chico judío y el de la novia no judía?


QuizĆ”s estarĆ­a de acuerdo con quienes opinan asĆ­ si no fuera por el hecho que atribuyo esa actitud ā€˜irracional’ por parte de los padres a la NeshamĆ” que poseen, despuĆ©s de todo. La NeshamĆ” no los deja aceptar con brazos cruzados el cruzar esa "lĆ­nea roja" que corta la cadena generacional milenaria en forma tajante aunque ellos mismos no sepan explicar por quĆ© les molesta tanto.

¿Qué pasa con la conversión?


Una de las "soluciones" que la gente propone para solucionar el dilema del matrimonio mixto es "convertir" al novio/a no judĆ­o/a en judĆ­o/a.


¿Es una solución vÔlida?


Encontramos que el judaísmo sí acepta la posibilidad de convertirse en judío. El proceso de "Guiur" (Conversión) es muy simple. Consiste en tres pasos: 1) Circuncidarse (en el caso de un varón); 2) Sumergirse en una Mikve (baño ritual); 3) Aceptar el cumplimiento de la TorÔ en su totalidad. Dichos tres pasos tienen que realizarse ante un tribunal rabínico vÔlido. (Un tribunal rabínico vÔlido quiere decir tres rabinos que aceptan la TorÔ como palabra Divina y cumplen con sus preceptos en su vida personal.)


Dichos tres pasos son los mismos por medio de los cuales el pueblo judío se convirtió en pueblo judío al pie del Monte Sinaí hace 3319 años. Al que quiere ingresar al pueblo judío no se le pido mÔs ni se le acepta menos de lo que el pueblo judío en su totalidad hizo para lograr tal condición.


El judaísmo no es proselitista. Entiende que no hace falta ser judío para merecer la gracia de D-os y un lugar en el Paraíso. Según el judaísmo, para el gentil hace falta nada mÔs que cumplir con el código de leyes conocido como las "Siete Leyes de los Hijos de Noé" para merecer el lugar mÔximo en el Paraíso. En el caso que un no-judío desea - con sinceridad - convertirse en judío y asumir una vida de acuerdo a las normas delineadas en la TorÔ, lo aceptamos con brazos abiertos.


A la misma vez, se entiende que en el caso que uno quiere convertirse al judaísmo para poder casarse con un/a judío/a, es poco probable que su "conversión" sea sincera.


Me viene al recuerdo una anĆ©cdota de un chico judĆ­o que decidió casarse con una chica no judĆ­a. Los padres del chico insistieron que la chica vaya a estudiar algo de judaĆ­smo antes de aceptarla como nuera. La chica se fue a una institución religiosa para estudiar los fundamentos del judaĆ­smo. Por mas que el motivo inicial para ir a estudiar fue simplemente para aplacar a los futuros suegros, en el transcurso de sus estudios descubrió un mundo nuevo que la atrajo de verdad y se dedicó a los estudios con un interĆ©s genuino. Pasaron los meses y el chico la llamó para saber cuĆ”ndo se iban a casar. ā€˜ĀæCómo?,’ preguntó la chica, ā€˜ĀæpensĆ”s que me interesa casarme con un chico que estaba dispuesto a casarse con una chica no judĆ­a?’


Hay quienes argumentan que si no aceptamos dichas "conversiones" o parejas "mixtas", terminaremos alejando a los jóvenes judíos quienes contraen "matrimonio" con parejas no judías o convertidas "cosméticamente". En cambio, si los aceptamos, estamos "ganando almas" para el pueblo judío.  


En primer lugar, el judaƭsmo no es un negocio y menos cuando estƩ basado en mentiras y engaƱos. El judaƭsmo se basa en tratar de cumplir con la voluntad de D-os al mƔximo de nuestra capacidad. No hay que estar mƔs preocupados por el futuro del pueblo judƭo de lo que D-os mismo lo estƔ. D-os tambiƩn conoce dicho argumento y sus "beneficios" para el futuro de dichos individuos y para el pueblo judƭo. No obstante, dice claramente en la TorƔ (DƩut.7:7), que no tiene preferencia por el pueblo judƭo debido a su superioridad en cantidad ni en poder, sino por su cualidad de la humildad y por el pacto que ha hecho con nuestro patriarca Abraham. El pueblo judƭo ha sobrevivido a todos sus opresores, no gracias a su viveza, dinero o poder polƭtico, sino gracias a su sinceridad, autenticidad y auto sacrificio para preservar dicha pureza y autenticidad.


AdemĆ”s: por mĆ”s que quisiĆ©ramos y por mĆ”s que nos parezca conveniente aceptar dichas ā€˜conversiones’, no estĆ” en nuestras manos negar o cambiar los hechos. No estĆ” en nuestras manos hacer ese ā€˜favor’, de la misma manera que no estĆ” en nuestras manos hacer el favor a unos padres quienes querĆ­an un hijo varón y les nació una hija. Podemos hacerle a la niƱa cambios cosmĆ©ticos, pero no deja de ser otra cosa que una mutilación engaƱosa y cruel.


Es interesante notar la expresión que el Talmud (Ievamot 48b) utiliza al hablar de ā€˜conversos’ (autĆ©nticos): ā€˜Guer shenitgaier kekatan shenolad dami’. Quiere decir: Un converso que se convirtió estĆ” considerado como un bebĆ© reciĆ©n nacido.


Cuando el Talmud habla de un esclavo que se liberó, no dice un ā€˜liberado’ que se liberó, sino un esclavo que se liberó. ĀæPor quĆ©, entonces, al hablar de un converso no se dice un gentil que se convirtió, sino un converso que se convirtió? TambiĆ©n, Āæpor quĆ© se compara al converso con un niƱo reciĆ©n nacido?


Nuestros sabios lo explican de la siguiente manera:


Un converso autĆ©ntico es una persona que, aunque haya nacido de un vientre no judĆ­o, nació con una NeshamĆ”, un alma judĆ­a vĆ­nculado de alguna manera a ella. Es esa NeshamĆ” la que le empuja a ā€˜convertirse’. O sea, en cierta manera, podemos decir que nació (destinado o con una predisposición a convertirse en) ā€˜converso’. Por ese motivo es que se le compara con un ā€˜bebĆ© reciĆ©n nacido’. Un bebĆ© reciĆ©n nacido, hace nueve meses que existe.

La diferencia entre el momento antes de nacer y despuĆ©s de nacer es que antes de nacer no es un ser independiente. Del mismo modo, un ā€˜converso’ antes de pasar por el proceso de conversión se considera como un judĆ­o en estado ā€˜embriónico’ y no tiene las responsabilidades de un judĆ­o. Una vez que se convierte, se transforma en un judĆ­o pleno. Pero, como seƱalamos antes, para que dicha transformación ocurra, hace falta pasar por el proceso de conversión autĆ©ntico y no por los procesos ā€˜cosmĆ©ticos’ que abundan y se hacen pasar por opciones mas ā€˜abiertas’.


Hay quienes preguntan: ĀæPor quĆ© hace falta que el converso sea mĆ”s practicante que la mayorĆ­a de los judĆ­os, quienes no lo practican plenamente y no se consideran "religiosos" y aĆŗn asĆ­ no pierden su condición de judĆ­os? En otras palabras: si el judĆ­o ā€˜de vientre’ que no cumple con las normas de HalajĆ” en su vida cotidiana estĆ” considerado 100% judĆ­o, Āæpor quĆ© no se considera como judĆ­o a una persona no judĆ­as que se haya ā€˜convertido’ por medio de una ā€˜conversión’ que no concuerda con la HalajĆ”?


La respuesta es muy sencilla. Un judĆ­o de nacimiento es judĆ­o a pesar de todo lo que piense, hable o haga. La misma TorĆ” que determina este hecho, dice tambiĆ©n que uno que quiere convertirse en judĆ­o debe - antes que nada - aceptar cumplir con la TorĆ” en su totalidad para que sea aceptado como tal. Si uno dice que estĆ” dispuesto a aceptar los 613 preceptos menos uno solo que no le gusta y no lo quiere aceptar, se le dice ā€˜ĀæQuiĆ©n te obliga a convertirte en judĆ­o?’ Ā”Es preferible que no te conviertas y que sigas cumpliendo con tu misión en la vida como no judĆ­o, a que te conviertas en judĆ­o y caigas en infracción!


En realidad, es un criterio muy entendible. Si uno nació en el Uruguay, por ejemplo, la ley uruguaya lo considera como uruguayo, haga lo que haga. En cambio, si uno quiere adquirir la ciudadanía uruguaya, pero dice que no estÔ dispuesto a reconocer como vÔlida alguna clÔusula de la constitución uruguaya ¿lo aceptarían? Claro que no. Si no le gusta la constitución uruguaya, pues que busque su ciudadanía en otro país con cuya constitución esté de acuerdo... Uno que no quiere reconocer a la constitución uruguaya en su totalidad puede ser aceptado como residente pero no como ciudadano legal. El ciudadano naturalizado debe aceptar la constitución del país como autoridad mÔxima para que se le otorgue la ciudadanía. ¿Acaso alguien quiere sugerir que sea mÔs fÔcil convertirse en judío que asumir una ciudadanía? ¿Acaso las leyes Divinas son mas negociables que las leyes humanas?


El verdadero problema


En realidad, el matrimonio mixto es un síntoma de un problema mucho mÔs importante: la falta de educación judía adecuada.


¿Qué tipo de educación judía estamos dando a nuestros hijos? ¿Les estamos dando realmente las experiencias y herramientas necesarias para que puedan entender y valorar por qué y para qué son judíos?


ĀæQuĆ© pasa con nuestra propia educación judĆ­a? ĀæCuĆ”nto tiempo dedicamos nosotros, los padres, a nuestro propio desarrollo espiritual personal? ĀæCuĆ”l es la autoridad mĆ”xima en nuestra propia vida personal? Si yo hago solamente lo que me gusta o me conviene y no reconozco la obligación de acatar a una autoridad superior Āæcómo puedo pretender que mi hijo no haga lo mismo? Me va a decir: ā€˜Ā”PapĆ”! Ā”Tu haces lo que quieres, dĆ©jame hacer lo que yo quiero!’ Si el padre no reconoce ninguna autoridad moral, Āæpor quĆ© pretender que el hijo le haga caso? ĀæSólo por el hecho que lo haya engendrado?


La prioridad mÔxima hoy en día debe ser la educación judía. No podemos conformarnos con el mínimo que reciben en las escuelas y liceos. Debemos exigir el mÔximo. ¿Acaso mandaríamos a nuestros hijos a un liceo en el cual, al salir, no sepan calcular el Ôrea de un círculo? ¿O que no sepan quién fue Artigas? ¿Por qué nos conformamos con un sistema educativo del cual salen sin saber leer ni entender ni una pÔgina de la Biblia o del Talmud en su texto original o sin saber quiénes fueron y qué dijeron Rabi Akiva, Abaie, Rava, Rashi, Rambam y Rabi Iehuda Halevi?


Una experiencia personal


Quisiera concluir compartiendo un episodio que me pasó poco después de haber llegado al Uruguay y la lección que aprendí.


Nuestro hijo mayor había nacido, y debido a nuestra inexperiencia como padres, y menos en un país nuevo y todavía en una época en la cual cada dos por tres hubo paros, no llegamos a inscribirlo en el registro civil dentro del plazo legal. Como consecuencia de esto, hubo que tramitar una inscripción tardía, un proceso que llevaba meses.


En el interĆ­n, mi Sra. y yo quisimos viajar con nuestro hijo al exterior. Debido a que somos ambos ciudadanos norteamericanos, le hicimos a nuestro hijo un pasaporte norteamericano.

Llegamos todos al aeropuerto de Carrasco, prontos para viajar. Al llegar a migraciones, el oficial nos solicitó la documentación uruguaya de nuestro hijo. Le explicamos el motivo por el cual no la tenía y nos dijo que no podía salir del país.


ĀæCómo no podemos viajar con nuestro hijo?’ preguntĆ©. ā€˜Tiene pasaporte norteamericano!’


ā€˜Para nosotros es uruguayo, y no puede viajar sin documentación uruguaya,’ nos explicó.


ā€˜Pero, es nuestro hijo!’ insistĆ­.


ā€˜Es uruguayo,’ reiteró el oficial de migraciones.


No viajamos ese dĆ­a.


Aprendƭ de ese episodio una enseƱanza impresionante. Por mƔs que mi hijo es mi hijo, mis derechos no anteceden los derechos del Estado.


Lo mismo es aplicable en cuanto a nuestra relación con nuestros hijos. Antes de pensar en nuestros derechos sobre ellos, debemos pensar en los derechos que el pueblo judío tiene sobre ellos para que les demos todas las herramientas posibles para poder valorar y vivir su judaísmo plenamente.


EpĆ­logo


Unos diecinueve años después de dicha conversación con el oficial de migraciones en el Aeropuerto de Carrasco, tuve oportunidad de conversar nuevamente con otro oficial mientras estÔbamos realizando un trÔmite. Le comenté la historia que había sucedido hace unos diecinueve años y la lección que aprendí.


ā€œEstĆ” Ud. equivocado,ā€ me dijo. ā€œNo es que los derechos del Estado antecedan a los derechos de los padres. Es que el Estado tiene la tarea de proteger y defender a los derechos del niƱo.ā€


El paralelismo con la responsabilidad de la educación judía me quedó mÔs claro aún.


Agradezco profundamente al Dr. Jacobo Hazan, QEPD, por su ayuda en pulir la semÔntica y articulación de este trabajo.




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